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Los seguidores no escatiman en exageraciones: cuando al país no lo paraliza el fútbol seguramente lo hace cualquier noticia relacionada con Roberto Carlos, el más universal de los cantores brasileños.
En enero de este año, cuando el escritor Paulo Cesar Araújo publicó Roberto Carlos em detalhes, una biografía algo delirante en la que se cuentan algunas historias más bien tontas sobre el autor de Cama o mesa, Jesuscrito o Prohibido fumar, Roberto Carlos acudió a los tribunales para sacar el libro de circulación. No lo consiguió, pero su decisión la respaldaron miles de seguidores con cartas y comentarios en la blogosfera.
El cantautor lo explicaba de esta manera: "Yo, como cualquier persona de este mundo, tiene derecho a un espacio privado que debe ser respetado. Mi música es mi mejor biografía".
En realidad, no le faltan razones, pues son sus discos los que más claro retratan a un hombre que ha llevado una vida por demás sin muchos sobresaltos, dedicada a dos pasiones que para él son una y la misma: escribir canciones y su mujer María Rita, fallecida de cáncer en 1999.
La última aventura musical lo muestra sin ánimos de protagonismo: Duetos es un repaso divertido por insustancial de sus éxitos y clásicos del cancionero brasileño junto a amigos cercanos como Fafá de Belém, Caetano Veloso, Ivete Sangalo, Fagner, Wanderléa y el inseparable Erasmo Carlos.
"He contado siempre en el escenario con el cariño y la colaboración de muchos colegas, personas queridas que me han acompañado en este viaje que es la música", ha dicho el cantante a la prensa brasileña. "Pero en Dueto quise reunirlos a todos como un modo de agradecerles estar siempre conmigo".
Roberto Carlos regresa a Miami tras una larga ausencia de los escenarios locales para ofrecer dos conciertos en el Ziff Ballet Opera House, del Carnival Center for the Performing Arts de Miami. Las presentaciones, el jueves 24 y viernes 25 (ambas a las 8 p.m.) formarán parte de la grabación de un DVD que conmemora más de 30 años de éxitos en español.
Como ocurre con muchos de sus proyectos, ni el cantante ni sus publicistas sueltan prendas sobre éste o ese disco que grabará en español tras cinco años de concentrar su carrera en el país brasileño. Allá siempre se le han apreciado como un compositor de temas romanticones, hasta que una generación de cantantes jóvenes (Cassia Eller, Barão Vermelho, Skank) descubrió el costado rockero del intérprete.
En efecto, el país había olvidado los años felices cuando Roberto Carlos, junto a Erasmo Carlos (sin ningún parentesco), Wanderléa, Wanderle y Cardosoo Jerry Adriani, entre otros, formaron el movimiento Jovem Guarda, más que un colectivo, una actitud entre admiradores que apreciaban la revolución rockera del norte (sobre todo Elvis Presley, Fat Dominoes y Little Richard) para escribir canciones que se ajustaban bien a esa visión del paraíso que a las ciudades urbanas de Brasil.
El resultado: la juventud descubrió que un compositor añejo podía ser hip. Lo que explica que Roberto Carlos haya buscado quitarse años en la percepción de un público que modela sus pasos por las imágenes de MTV. Y ahí está ese maravilloso disco que es el Acústico MTV, editado en 2001 y convertido en uno de los de mayor venta en el país.
Para Roberto Carlos, cuya discografía es ajena a la experimentación, acercarse a los jóvenes es uno de sus grandes triunfos.
"Cuando somos jóvenes queremos ser adultos, y ya de adultos queremos volver a los jóvenes. Es natural. Me siento complacido porque a los conciertos acude un público que me escucha con oídos frescos. Y el desafío es estar a la altura de una nueva exigencia".
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